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Mi vida y mi moda circular

Cuando encierras a una “baby boomer” y una “millenial” poco convencionales en una casa durante 3 meses saltan chispas. Por suerte, en una de estas chispas, mi madre modista de la postguerra nos iluminó y decidimos fundar nuestro proyecto de moda sin huella ecológica DELEITEWEAR. ¡Finalmente pudimos brindar!



Las fundadoras somos Laura y yo, mi hija y yo. Laura es diseñadora de moda y yo, nací entre costuras. La abuela de Laura era profesora de corte y confección en Valladolid. Era una creativa con prestigio. Cuando yo era veinteañera, como ahora Laura, decidimos crear un taller de confección.


Con la ilusión del que cree en su sueño, nos fuimos a investigar a Barcelona; ciudad condal conocida por ser pionera en talleres de confección. Era finales de los 80, y nuestro sueño rápidamente se esfumó. Los encargados de los talleres nos aconsejaron, con pena en su mirada, que nos olvidáramos de la idea. Sus negocios estaban en declive porque llegaba ropa de Asia con costes inimitables.


¡Cierto! empezamos a ver prendas en las tiendas más baratas que las telas. Recuerdo a mi madre remirando las prendas y diciendo: "¡Pobrecilla, qué miseria le han debido pagar a la señora china que ha confeccionado este vestido!¡Con la de puntadas que lleva!" Evidentemente, era un modelo de negocio imposible de replicar. Así que yo me dediqué a estudiar Económicas y Empresariales y mi madre siguió con su Academia de Corte y confección en Valladolid. Abandonamos nuestra idea de emprendimiento y dediqué mi carrera profesional a otro sector. Sin ser consciente, estaba ante el inicio de la “fast fashion”. Nadie la llamaba así, claro.


Acabé en Madrid trabajando en una gran empresa y en mi tiempo libre me incorporé a un voluntariado donde acompañaba a prostituidas drogadictas para que cogieran fuerza y reencontraran su autoestima, su dignidad. Allí íbamos, mi primera amiga de Madrid, Bibi, y yo, con los ojos abiertos como platos. Todas las semanas íbamos al piso de Mesón de Paredes lleno de mujeres con historias de ponerte los pelos como escarpias. El piso lo llevaba APRAMP (Asociación que rescata a niñas y mujeres de la trata de blancas). Fue una experiencia vital que siempre recordaremos. Allí estuvimos colaborando hasta que me quedé embarazada. En aquellas épocas había mucho riesgo de SIDA y decidí ser prudente por mi Laurita. Mi Laura que a los 6 meses ya jugaba con el metro.


Tras 24 años, Laura que nació en plena fast fashion, ha heredado la creatividad de su abuela y como diseñadora e investigadora del sector textil, se siente responsable de hacer una moda sostenible porque el planeta no se puede permitir ceder más recursos a la fast fashion. Ha trabajado en Londres, Berlín y Amsterdam y se ha enamorado de la economía circular, el upcycling, como forma de rescatar tejidos de calidad y crear ropa para mujeres reales.


Yo últimamente me he dado cuenta de que mi vida también es circular por dos hitos que me tienen impactada:


1. Después de más de 30 años de ilusión paralizada por la fast fashion. Ahora yo soy la madre y retomo ese proyecto de moda con mi hija. Con la seguridad de que hay alternativas a la fast fashion. Que hay una forma para evitar que el sector textil sea el segundo más contaminante del planeta. ¡Salvar los tejidos ya existentes! El upcycling.


2. Tras una búsqueda intensiva, por fin encontramos un taller de inserción social que encajase con nuestra metodología de producción y valores. Un día quedé a tomar un café con Bibi, hacía muchísimo que no nos veíamos, le puse al día de mis aventuras y me dijo asombrada: "Nuria, este taller del que me hablas pertenece a la misma asociación APRAMP, donde compartimos tantos momentos". ¡Impresionante! Me fui del voluntariado de APRAMP cuando me quedé embarazada de Laura con cierta penilla y ahora, he vuelto con mi hija hecha una mujer a trabajar con APRAMP. APRAMP hace posible nuestros diseños. Nos gustaría crecer con estas mujeres tan valientes que se han reinsertado tras sufrir esclavitud sexual. Es un gran orgullo que nuestras prendas comuniquen el lema #pespuntescontralatrata


Bueno y después de hablar de mi vida os cuento cómo es nuestro producto.


En Deleitewear rescatamos tejidos de calidad, considerados tradicionalmente desechos, para crear nuevas colecciones sin consumir recursos naturales ni contaminar el medio ambiente. Aplicamos una metodología escalable gracias a un diseño muy especial. Esto supone ahorro en capital, lo que permite producir de forma local sin disparar los costes.

La moda sostenible suele ser sobria y cara. Nosotros buscamos diseñar prendas con la alegría mediterránea y que sean asequibles. Es un proyecto de tres generaciones de mujeres. Por lo que diseñamos desde una perspectiva de género, ofreciendo prendas flexibles y personalizadas para mujeres reales.


Empezamos rescatando camisas de hombres que por sus puños o cuellos desgastados ya no se pueden vender en segunda mano. El resto del tejido es perfecto y además suele ser de algodón peinado, algodón de alta calidad que ha tomado muchos recursos del planeta. Pero es mejor que lo veáis:



En Deleitewear buscamos el deleite de disfrutar de prendas únicas con historia, el deleite de respirar aire puro; de cuidar el agua necesaria para la vida y el deleite de ofrecer un trabajo digno a las personas que hacen posible su ropa.


Será un deleite que nos acompañes.



Nuria Cavia

Cofundadora de Deleitewear

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